viernes, 15 de diciembre de 2017

Paco Ignacio Taibo II presenta en la Alameda "Que sean fuego las estrellas"

*El libro aborda el anarcosindicalismo español, “la muestra más acabada del poder obrero”
*Este movimiento se inició tras el despido de ocho trabajadores y derivó en huelga de 150 mil
*Tiene paralelo con la revolución rusa, la alemana y los consejos laborales de Italia, sostiene




El anarcosindicalismo español es el tema del libro Que sean fuego las estrellas. Barcelona (1917-1923), historia sobre sindicalistas y pistoleros, investigación realizada por el escritor Paco Ignacio Taibo II.

Publicada por Editorial Planeta, esta obra de Taibo II recorre los vericuetos y vicisitudes de dicho movimiento sindical, considerado el“más importante e impresionante” de España, conocido como la huelga de La Canadiense, empresa de suministro de luz con capital de Canadá en la que se vieron implicados unos 150 mil trabajadores de distintos sectores de Barcelona, explicó el autor durante la presentación del texto, como parte de las actividades de la Feria del Libro organizada por la Brigada Para Leer en Libertad, instalada en la Alameda Central, a un costado del Palacio de Bellas Artes.
Para Taibo II el anarcosindicalismo español es la muestra más elaborada y acabada del poder obrero de principios del siglo XX, paralelo a la revolución rusa y alemana y a los consejos obreros de Italia.

Pistoleros contra gremios

“Para mí, que estaba haciendo sindicalismo democrático y participé en las luchas de los ferrrocarrileros de (Demetrio) Vallejo, de los trabajadores de la educación del Sterm, en los movimientos de Ecatepec y de las trabajadoras de Irapuato, ese movi- miento español era una lección impresionante, el cual tenía en medio, además, una trama policiaca en la que ante el ascenso vertiginoso del movimiento gremial, se articularon una serie de bandas de pistoleros patronales, que desataron una guerra a tiros en las calles durante cinco años.”

Para dicha investigación, dijo el autor, recurrí a distintas fuentes hemerográficas y bibliográficas, así como a los archivos de Ámsterdam y Valadez de México, entre otras.
Que sean fuego las estrellas,explicó, es una historia“absolutamente proletaria, de obreros del sector servicios, en la que apenas existen cuadros de clase media”.

Los integrantes del movimiento anarcosindicalista, reseñó, “eran trabajadores que tenían una capacidad de migración laboral impresionante, como pintores de brocha gorda, vidrieros, mecánicos, electricistas, que si los despedían de una fábrica entraban a otra, pero dejando la organización sindical en la que estaban”. Entre los sectores más combativos, añadió, estaban los trabajadores de la madera, desde las fábricas de pianos y muebles, hasta los carpinteros que hacían infraestructura en las metalúrgicas.

“El movimiento en Barcelona creció de una manera muy extraña. En Madrid, en Asturias y en el País Vasco, habían sido los socialistas los que habían crecido, pero en Cataluña las influencias de las ideas anarcosindicalistas pegaron duro en la clase obrera.

“El anarquismo catalán de aquellos años era un anarquismo de ideas, no de organización. Hacían decenas de periodiquitos, tenían clubs culturales, bibliotecas, hacían continuamente conferencias y debates. Eran feministas. Estaban en favor de la ciencia. Gustaban de pésimos poemas bucólicos. Promovían el sánscrito. Eran innovadores y vanguardia en muchas cosas”, por ejemplo, explicó Taibo II, “para aquel entones se organizó a más de 5 mil sirvientas, llegando incluso a estar en huelga unas 15 mil, entre cuyas demandas estaban una jornada de 8 horas, descanso dominical, respeto y no tenerlas encerradas. Lo extraordinario es que ganaron la huelga”.

En el libro Paco Ignacio Taibo II da cuenta de las bandas de pistoleros patronales y del inicio que desembocaría en una huelga general: el despido de ocho trabajadores, con cuya lucha por su reinstalación de manera paulatina se fueron solidarizando diversos sindicatos hasta llegar a involucrar a unos 150 mil trabajadores en el movimiento.

Carlos Paul
Periódico La Jornada
Lunes 11 de diciembre de 2017, p. 6




“En México hoy no tenemos ni verdad ni justicia”: Hernández Navarro

Ciudad de México. “En México hoy no tenemos ni verdad ni justicia”, expresó el periodista Luis Hernández Navarro a título personal durante la mesa de reflexión Nos están matando, que se realizó el domingo como parte de las actividades de la Feria del Libro organizada por la Brigada Para Leer en Libertad.


Hernández recordó que ya han pasado 263 días y 210 días de los asesinatos de los reporteros Miroslava Breach y Javier Valdez, corresponsales de La Jornada en Chihuahua y Sinaloa, respectivamente; y que “aún no se tiene una investigación seria la cual explique lo sucedido, que señale quienes son los culpables y que se traduzcan en actos de justicia”. En el caso de ambos, dijo, “no tenemos ni verdad ni justicia, lo que campea es el reino de la impunidad”.
Desafortunadamente sus casos no son excepciones, explicó. “Son parte de un patrón que se ha venido estableciendo en el país desde el año 2000”.

De acuerdo con el coordinador de la sección de Opinión de La Jornada, “hay tres elementos comunes en los asesinatos de los periodistas. Primero. En lugar de disminuir se han ido incrementando con el paso de los años. El segundo “es que la inmensa mayoría de esos crímenes no son esclarecidos. Sólo alrededor del 5 por ciento han sido más o menos investigados”.
En tercer lugar, continuo Hernández Navarro, “más de la mitad de esos crímenes han sido cometidos por policías, soldados o por elementos de la fuerza pública, es decir, la mitad de esos crímenes son responsabilidad de agentes del estado y no de criminales como de manera general se tiende hacer creer”.

Hernández se refirió a las circunstancias en las que fueron asesinados Miroslava Breach y Javier Valez, así como al profesionalismo de ambos y a sus trabajos periodísticos, como una forma de que no se trata sólo de un número más, sino de que son personas de carne y hueso, “con las que tenemos un compromiso de no olvidarlos”.

Todas las muertes de periodistas son terribles, destacó, pero en estos dos casos lo trágico es que ninguno de los dos “comía lumbre”, es decir, “no buscaban publicar cualquier cosa con afán amarillista o sensacionalista. Eran periodistas responsables. Sabían dónde estaba la frontera entre lo que se podía decir y lo que no se podía decir. La cuestión es que los mataron. Eso quiere decir que esa frontera se removió. Los mataron porque este país es cada vez más un narcoestado. El 10 por ciento del Producto Interno Bruto viene de actividades del crimen organizado. Alrededor de 65 mil millones de dólares, cada año, entran a los circuitos de la economía formal del país, provenientes del narco, que sirven para comprar jueces, notarios, centros comerciales. Dinero que forma parte de la economía y política formal del país”, apuntó Luis Hernández Navarro.

“Breach y Valdez decían que hoy se ha establecido una estrecha relación entre empresarios, políticos y narcotraficantes. Y los periodistas que lo siguen documentando están hoy en riesgo”, añadió.
Tal situación, concluyó, abarca no sólo a los periodistas y la libertad de expresión, sino también a los activistas de distintos estados del país que luchan en defensa de los derechos humanos, los cuales igual son perseguidos y asesinados.

En la mesa de reflexión Nos están matando también participaron la periodista Romina Gándara, de Chihuahua y el fotógrafo Alejandro Meléndez, de la red de Foto Reporteros MX, quienes también deploraron la situación de la que son víctima los reporteros.

Gándara se refirió, entre otras cuestiones, a “la relación de los dueños de algún medio de información con el poder político, a través de los convenios de publicidad y sobre el peligro y consecuencias que ello acarrea”, así como al “sentimiento de vulnerabilidad y los riesgos” en la que viven los reporteros debido a la corrupción y la impunidad.


Meléndez recordó el caso del fotógrafo asesinado Rubén Espinosa y destacó la importancia de la red de Foto Reporteros MX, “como una forma independiente de protegerse y apoyar a los compañeros de los estados que lo requiera”.

Bajar los precios de libros, clave para fomentar la lectura: Taibo II

Es una feria popular, de debate político, social y literario intenso, sin alfombra roja, dice el escritor y promotor cultural



La solución al bajo índice de lectura en México es bajar el precio de los libros, ejemplo de ello es el trabajo que realiza la Brigada para Leer en Libertad, en cuya feria se ofertan ejemplares a bajo costo.
En esta ocasión, la Feria del Libro que organiza el escritor y promotor cultural Paco Ignacio Taibo II al lado de Paloma Sáiz y Marina Taibo desde hace ocho años, se realiza en la Alameda Central del 8 al 17 de diciembre.

De acuerdo con Taibo II, el encuentro permite que los lectores hallen los libros a precios muy accesibles porque las editoriales tienen las bodegas llenas de ejemplares que no han podido colocar debido a los brutales precios en que se venden. De ahí que se reúnan aquí títulos de distintos sellos con precios desde 10 pesos.

En esta ocasión, el programa tiene diferentes atractivos, según explicó Taibo II, Paloma Sáiz y Marina Taibo. Además de las presentaciones de libros, conferencias y conciertos que dan comienzo a la jornada, una actividad central es el debate (los días 9 y 10 de diciembre) con el tema Informar contrainformar, para el cual se invitó a los directores de distintos portales de Internet o medios digitales para discutir sobre el trabajo periodístico rumbo a las elecciones presidenciales de 2018.
La idea es debatir sobre la guerra que se va a producir en términos de información/desinformación/contrainformación, comentó Taibo II.

La esperanza es que durante esos dos días surja una especie de línea común de mecanismos para combatir lo que va a ser la guerra de la desinformación, la calumnia, el abuso y la trampa que se va a librar en redes sociales.

Las elecciones presidenciales de 2018, añadió, van a pasar por la participación de los jóvenes, que llegan por primera vez a votar por un presidente, y en la obsesión de los manipuladores y fraudulentos, están cómo demonios van a controlar ese voto, nulificarlo o conducirlo a la abstención.
Asimismo, en la Feria del Libro se realizará la mesa redonda: La historia a debate, en la que se buscará hacer una reflexión histórica sobre Benito Juárez.

Se regalará un libro todos los días, en ocasiones hasta dos. Se regalará once títulos en los 10 días que dura la feria, a partir de las 18 horas, desde novelas de ciencia ficción y policiacas, hasta libros sobre sociología y otros temas, dijo Taibo II.

Se llevará a cabo una mesa redonda en la que se hablará sobre la impunidad en México, otra sobre los feminicidios y una conferencia acerca de la nueva Ley de Seguridad Interna.

Mentadas, moneros y Meade, será el título de la charla en la que participarán los dibujantes de La Jornada, Hernández y Helguera. Otra charla será A 8 años de la tragedia de la Guarderia ABC, con Diego Osorno. Fabricio Mejía Madrid comentará tres de sus libros en una charla que lleva el título La trilogía del mal. En tanto, Luis Hernández Navarro, Blanche Petrich, Alejandro Meléndrez y Romina Gándara participarán en la mesa redonda Nos están matando, sobre el secuestro y asesinato de periodistas. Asimismo, habrá otra charla sobre Zombies y bots, con Alberto Chimal, Raquel Castro y Jenaro Villamil, así como una tertulia que también abordará el tema de las elecciones presidenciales de 2018.

La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y la que se lleva a cabo en la Alameda Central son dos mundos diferentes, explicó el escritor. Ésta es una feria popular, de debate político, social y literario intenso, sin alfombra roja, los escritores caminan y hablan con sus lectores. La de Guadalajara se ha convertido en una feria de vanidades y de escritores que no venden, pero que tienen contactos, y lo más grave en que los precios son altos.

Según Taibo II, una de las claves de este encuentro es traer lo mejor que hubo en Guadalajara. Por razones comerciales, algunos libros suelen presentarse allá y se queda vacía la Ciudad de México, entonces por conducto de la Brigada Para Leer en Libertad queremos traer lo mejor de la FIL a esta feria.

De acuerdo con Paloma Sáiz, calculamos más de 400 sellos editoriales que se ofrecen en unos 100 módulos.

La Feria del Libro de la Brigada Para Leer en Libertad, concluyó Sáiz, es una buena oportunidad para escuchar lo que no oirán en otro lado, así como para adquirir libros a bajo precio para regalar en Navidad.

Puede consultar días y horarios de la programación en la página: www.brigadaparaleerenlibertad
.com
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Carlos Paul
La jornada, Domingo 10 de Diciembre

domingo, 26 de noviembre de 2017

Migra Khadra de geografía




Yasmina Khadra sorprendió a los lectores en lengua francófona cuando se reveló que tras sus letras no asomaba una perspectiva femenina sobre el mundo árabe.

Así se asumió desde 1988 hasta el año 2001, cuando la "escritora" reveló que no era una mujer, sino el ex oficial del Ejército argelino Mohammed Moulessehoul.

El autor había recurrido al seudónimo para evitar la censura de su país. Se trataba de un militar en activo abordando temas siempre cercanos a los conflictos de la región.


Yasmina Khadra sorprendió a los lectores en lengua francófona cuando se reveló que tras sus letras no asomaba una perspectiva femenina sobre el mundo árabe.

Así se asumió desde 1988 hasta el año 2001, cuando la "escritora" reveló que no era una mujer, sino el ex oficial del Ejército argelino Mohammed Moulessehoul.

El autor había recurrido al seudónimo para evitar la censura de su país. Se trataba de un militar en activo abordando temas siempre cercanos a los conflictos de la región.

El escándalo en el Magreb y en Francia, donde radica, fue mayúsculo, pero no renunció al nombre de Khadra.

"He sido traducido en 50 países, he tocado a millones de lectores alrededor del mundo. ¿Cómo renunciar a ese seudónimo con el que se me conoce y que, además, son los dos nombres de mi esposa?", responde a REFORMA el autor de 62 años.

El argelino, que fue huésped hace 17 años de la Casa Refugio Citlaltépetl, está de vuelta en México para presentar el 29 y el 30 de noviembre, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, sus novelas más recientes.

Su bibliografía incluye la Trilogía de Argel: MorituriDoble blanco y El otoño de las quimeras, además de El atentado, donde asoma el conflicto palestino-israelí; Las sirenas de Bagdad, sobre la guerra de Irak; La ecuación africana, inspirado por las crisis de su continente, o Las golondrinas de Kabul, sobre la tragedia afgana.

La figura de la milicia o de un militar de alto rango suele estar siempre presente en su narrativa. Al final de cuentas, su carrera militar duró 36 años, renunciando a ella en el 2000, un año antes de revelar su verdadera identidad literaria.

A Guadalajara lleva La última noche del Rais, sobre los últimos días en la vida de Muamar el Gadafi, y una novela con la cual se separa de todo su ámbito, Dios no vive en La Habana, la historia de un hombre mayor, Don Fuego, que vive un idilio con una jovencita, Mayensi. Ámbos títulos publicados en Alianza.

"Me interesa el mundo entero. Siempre he querido comprender mi época y hablar de los malentendidos que afectan el vínculo que debiera acercar a los pueblos. Gracias a mi doble cultura, oriental y occidental, intento aclararlos.

"Dios no vive en La Habana parte de mi deseo de hablar del mundo y de soñarlo", señala  Khadra.

Don Fuego es un músico, con décadas de presentarse en un club habanero. A sus más de 60 años, le comunican que ya no hay trabajo para él. El club ha cambiado a manos privadas. Mayensi es una joven, bella pero atormentada, que lo embelesa, con consecuencias fatales.

Nunca pensó en escribir sobre La Habana, confiesa, pero, tras una visita, todo cambió.

"Quedé cautivado por el pueblo cubano. Quise rendirles un homenaje por su valentía y su inmenso talento. Yo venía de Europa, en donde las personas son libres para viajar, para hablar, para ambicionar, aunque todo el mundo se queja y reclama más derechos.

"En Cuba, vi gente privada de todo, pero aún así, son un pueblo mágico, que no tira la toalla, que crean su sueño a partir de nada. Los cubanos han comprendido que aunque todos los horizontes estén prohibidos, hay que inventarlos por sí mismos".

Khadra se sorprende que, a pesar de las necesidades y la represión que viven, sigan amando la vida.

"Don Fuego representa el deber de reinventar el júbilo, que parece imposible. Mayensi encarna la necesidad de reconstruirse", resume.

De este nuevo mundo en el que se adentra hablará en la FIL, antes de migrar de manera literaria a una nueva geografía, México, pues revela que está por terminar una novela que transcurre en Chihuahua, a publicarse en 2019.





jueves, 2 de noviembre de 2017

‘Romper el silencio’, una confesión de 22 periodistas mexicanos ante las agresiones

Un libro ideado tras la muerte de Javier Valdez reúne el relato de periodistas de diversos Estados del país para contar sus historias



La mañana del 7 de octubre de 2007 tres repartidores de periódicos que trabajaban para el diario El Imparcial del Istmo fueron acribillados. Martha Izquierdo, quien trabajaba en el Estado de Oaxaca como corresponsal del diario nacional Reforma, llegó a cubrir la nota hasta la autopista donde habían encontrado los cuerpos dentro de un coche. En el lugar, custodiado por militares y policías, la periodista recibió una llamada que desató su angustia. "Pinche periodista, la que sigues eres tú, deja de publicar chingaderas o te va a cargar la verga", le advirtió un hombre con acento norteño. La mujer se subió a su auto y se regresó a Ciudad Ixtepec, donde vivía, en un trayecto de 45 minutos que le parecieron eternos.


Al llegar a su casa tomó una maleta con unas cuantas pertenencias y salió del Estado con el apoyo del medio donde trabajaba. "Nunca había sentido tanto miedo, no dejaba de pensar que al llegar a la Ciudad de México me dijeran que habían matado a mi esposo, a mis hermanos, o que alguien me estuviera esperando para querer hacerme algo", cuenta Martha Izquierdo en entrevista con este medio. El relato de la periodista, titulado Entre el miedo y la pasión, está recopilado en el libro Romper el Silencio, una publicación que reúne las historias de 22 periodistas de diversos Estados de México que cuentan las amenazas y el hostigamiento que viven a diario.


Martha, una periodista de 45 años, fue una de las primeras reporteras en documentar los secuestros de migrantes por parte del crimen organizado en su trayecto hacia Estados Unidos abordo del tren conocido como La Bestia. También fue una de las que mayor cobertura les dio a las ejecuciones y los enfrentamientos entre policías y delincuentes que se agudizaron con la llegada del cártel Los Zetas a Juchitán, y contó la colusión de estos criminales con las autoridades. "Meses después de aquella llamada regreso a mi Estado por decisión mía, pero casi no salía de mi casa, no dejaba de ver los retrovisores en el auto y las amenazas siguieron, fue horrible”, dice. A partir de entonces tomó la decisión de dejar de cubrir tantos temas de violencia y crimen organizado.
Desde el 2007 que comenzó a recibir las primeras amenazas, éstas no han cesado. Actualmente está en el mecanismo de protección a periodistas del Gobierno federal porque el año pasado un alcalde la amenazó. Martha había dado a conocer que el munícipe desvío recursos públicos del Ayuntamiento a su bolsillo. “Dos hombres me dejaron un recado con el velador de la radio (donde trabaja) para que dejara de estar chingando. Por eso estoy bajo el mecanismo”, explica.
El libro fue publicado por la Brigada para leer en libertad, una asociación dedicada a fomentar la lectura, y está editado por Alejandro Almazán, Daniela Rea y Emiliano Ruiz Parra, periodistas radicados en la Ciudad de México. La idea la tenían desde principios de año, pero cobró más fuerza tras el asesinato del periodista Javier Valdez ocurrido en Sinaloa en mayo de este año. "Convocamos a colegas de los Estados con dos preguntas muy simples: ¿Qué significa hacer periodismo en una zona violenta? y ¿Qué a perdido la sociedad cuando se ha agredido a periodistas?", cuenta Emiliano Ruiz Parra.

El resultado es un libro de crónicas donde los reporteros escriben desde el género de la confesión y adquieren un protagonismo que no habían tenido. "Solicitamos los textos en un momento donde muchos de ellos ya habían procesado (toda la violencia que vivieron) y podían contar esas historias". En algunos casos escriben con un sentimiento de culpa al no poder publicar ciertos temas ante el miedo por las amenazas o el hostigamiento. "Este libro quería escuchar las historias de los reporteros de los estados, que los teníamos o los tenemos un poco olvidados y se hizo con una carga emocional muy fuerte, con el riesgo que implicaba hacerlo todo tan rápido", expone Ruiz Parra.
Otro de los testimonios que contiene la publicación es el de la periodista Patricia Mayorga, que tuvo que salir de Chihuahua días después de que mataran a su colega Miroslava Breach en marzo de este año. “Me sirvió escribirlo (el relato) porque es darle forma a esto que estoy viviendo”, dice en entrevista con este diario. Ella y Miroslava compartían coberturas y temáticas. Ambas documentaron la narcopolítica en el Estado y el desplazamiento de los tarahumaras en la sierra, por eso Patricia tuvo que salir de su tierra días después del homicidio de su amiga y actualmente se encuentra exiliada. “Encontrarme con otros periodistas en sus textos me hizo sentir menos sola porque aunque hay mucha gente cerca y muchas organizaciones, el desplazamiento es un proceso muy solitario”, manifiesta.
El libro se presentó el pasado 21 de octubre en la Feria del Libro del Zócalo, en la Ciudad de México, donde varios de los reporteros que colaboraron expusieron la forma de hacer periodismo en sus Estados, donde no sólo enfrentan amenazas, sino pésimas condiciones laborales. Durante el evento, Gerardo Romo Arias, de Zacatecas, pidió solidaridad con el gremio. "Yo a lo que aspiro es que seamos hoy más solidarios en la vida que en la muerte y este testimonio, este documento, es ese grito. Es hoy cuando tenemos que ser solidarios, y no cuando tengamos que estar en las tumbas", expresó.
  El Pais internacional - México 

martes, 24 de octubre de 2017

Carmen Aristegui levanta la voz con la #BrigadaFILZócalo17


La periodista mexicana Carmen Aristegui, visitó el día de ayer, la XVII Feria Internacional del Libro del Zócalo 2017 (FIL Zócalo 2017), de la Ciudad de México, para debatir y compartir su opinión en el Foro Javier Valdez Cárdenas.

En la tarde del día de ayer domingo 22, Aristegui, reunió también a los periodistas Jenaro Villamil y Fabrizio Mejía, y destacó de entre otros temas, que las elecciones del 2018 serán el “tsunami de elecciones”, por lo que es indispensable revisar el estado actual de la sociedad mexicana, que tiene el gran reto de participar de manera activa, crítica y exigente.

Foro Javier Valdez Cárdenas

El Foro Javier Valdez Cárdenas, se realizó en honor al periodista del El Debate, asesinado el pasado mes de mayo, y tal y como insistió Carmen Aritegui, a la memoria de tantos periodistas asesinados en México en los últimos años.


Carmen Aristegui: ¡Ni uno más!

Un espacio para retomar el tema de los asesinatos a periodistas en México y los atentados a la libertad de expresión, a la memoria de aquellos que han sido abatidos por informar y en ese camino, haberse encontrado con la muerte, un  tema que motivó en la audiencia el grito de “No al silencio” y el llamado a “Ni uno más”.

Por su parte el periodista Fabrizio Mejía, insistió en que el reto será evitar que se vuelvan a dar amenazas, compra de votos, sobornos y extorsión de la autoridad a los ciudadanos, como han pasado en otras elecciones.

El Foro Javier Valdez Cárdenas, en la XVII Feria Internacional del Libro del Zócalo 2017, ha sido un espacio para el análisis profundo, y para denunciar otros asuntos de carácter político y social que normalmente no vemos y apreciamos en los medios de comunicación.


miércoles, 18 de octubre de 2017



No es fácil explicar a la población por qué es relevante el asesinato de periodistas. Inclusive, en el mismo gremio, hay voces que parecen no entenderlo. En un país donde decenas de miles mueren al año la cuestión –genuina en su ignorancia, o perversa y alentada desde la oscuridad–, es pertinente ¿por qué los periodistas merecen un trato de excepción?

La explicación es simple: porque al matar a un periodista hay alguien que intenta impedir que la sociedad sepa algo que debe saber. En términos más abstractos, se cancela un principio fundamental y, como principio es inicio, comienzo, lo que se cancela es uno de los fundamentos sobre los que se empieza y prevalece una sociedad moderna, pervirtiendo la aspiración democrática que le es propia. La explicación, mi explicación, quizás no dice suficiente.

Pero hay quienes sí pueden expresar mejor lo que ocurre detrás de ese silenciamiento brutal: la Birgada Cultural “Para leer en libertad” y la Red de Periodistas de a Pie, acaban de publicar el libro “Romper el silencio. 22 gritos contra la censura”, editado por los periodistas Alejandro Almazán, Daniela Rea y Emiliano Ruiz Parra.

Se trata de 22 trabajos sobre la forma en que el mismo número de periodistas de todo el país explican lo que ocurre en sus redacciones, coberturas y cotidianidad: la censura, las presiones y amenazas que impactan su trabajo y, por lo tanto, la libertad de expresión.

Ahí están contenidas las historias de muerte y desaparición de colegas; de amenaza del crimen y de la clase política, muchas veces amalgamadas; de la censura y la autocensura; de la exclusión lo mismo de los grupos de poder que de las organizaciones sociales. La experiencia de vivir con miedo, con luto. La normalidad laboral de malos salarios, de periodistas viejos y enfermos que arrastran su pobreza, sobreponiéndose apenas al servicio de poderes formales o criminales, o que pasan sus días en la desesperanza.

Hay historias de las pesquisas judiciales para presionar líneas editoriales; de las conciliaciones extrajudiciales para evitar el desgaste; de los conciliábulos y las censuras por los contratos de publicidad que directivos y patrones anteponen  al deber de informar.

Son los testimonios de lo que ocurre en la mayor parte del país, inclusive en la Ciudad de México, si bien con cierto disimulo, pero que rompiendo el centralismo al que no escapan los periodistas ni las luchas, viene de la periferia hacia el centro, como lo exponen los editores.

Una cuestión central, de la introducción: ¿por qué estas mujeres y hombres siguieron yendo con sus libretas y sus cámaras a cubrir noticias?

La respuesta es contundente: porque son luchadores por la libertad.

No quiero ni voy a reseñar este libro –pleno de identificación, de reconocimiento en el otro que padece en un lugar del sur lo mismo que el del norte, cambio de nombres y fisonomías, mismos síntomas y consecuencias.

Lo que importa es lo que ahí se cuenta y que, para fortuna nuestra, está disponible para descarga en el siguiente vínculo: http://brigadaparaleerenlibertad.com/librosgratis/

Arturo Rodríguez García