martes, 10 de julio de 2018

Regalan más de 15 mil libros por triunfo de López Obrador


La fila llegaba hasta Periférico y comenzaba en La Castañeda 44, colonia Mixcoac, sede de la “Brigada para leer en Libertad”, una asociación civil que prometió regalar libros si Andrés Manuel López Obrador ganaba las elecciones.
La línea conformada por al menos trescientas personas comenzó dos horas antes de lo previsto y se acabó hasta que la última publicación se agotó, pues simpatizantes o no de Morena, todos estaban ávidos de leer un nuevo libro y mejor si era regalado. 
En algunas cosas no estoy de acuerdo (con Andrés Manuel López Obrador) pero mayormente sí. Vinimos para que nos regalaran los dos libros me parece genial que haya manera de leer de esta forma gratuita”, comentó Ruth Sierra quien iba acompañada de sus dos hijos.
Por su parte, Karla Rodríguez dijo estar contenta de haber recibido dos libros, entre ellos “Las dos muertes de Juan Escudero” y más si se trata de una iniciativa que apoye al presidente electo, pues es una muestra del apoyo a la lectura. 

Fueron cerca de 15 mil libros los que esta asociación regaló a todos los que se formaran. Cada uno de los asistentes se pudo llevar de dos hasta cinco libros cada uno, incluso había títulos para los más pequeños o para los grandes lectores, desde novela, historia, poesía o testimonio.


Tenemos la novena ola magisterial de Luis Hernández Navarro; tenemos un libro del italiano Nanni Balestrini, Queremos todo, sobre la huelga de Fiat en Turín; Morituri de Yasmina Akhadra una de las escritoras más leídas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2017”, sostuvo Marina Taibo, promotora de esta iniciativa e integrante de la brigada.
Como un homenaje y difusión de su trabajo, la asociación también regaló el libro “Ese cáncer llamado Crimen Organizado” del periodista Javier Valdez Cárdenas y quien fue ultimado hace poco más de un año en Culiacán, Sinaloa, presuntamente por ejercer su profesión.
Para leer en libertad ha editado cerca de 170 títulos a través de donaciones literarias que realizan los autores para fomentar la lectura, mismos que también se encuentran en formato digital en www.brigadaparaleerenlibertad.com
Yo digo que exijamos que los libros estén en la canasta básica, esa es la única forma de cambiar este país”, agregó Marina.

La buena noticia es que esta no será la única ocasión en la que la Brigada para Leer en Libertad regalará libros pues ya se preparan para acudir a la Alameda Central, aunque la fecha está aún por confirmar.

martes, 10 de abril de 2018

Esboza Taibo II su plataforma cultural



Cd. de México (08 abril 2018).- El cierre de la feria del libro Para Leer en Libertad devino este domingo en un acto proselitista en favor de Claudia Sheinbaum, candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Desde el foro del encuentro librero, ubicado a un costado del Palacio de Bellas Artes, en la Alameda Central, el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien se perfilaría como Secretario de Cultura capitalino en caso de ganar la morenista, esbozó sus planes para el sector.

El Palacio del Ayuntamiento, dijo, se convertirá en museo, aunque Sheinbaum despacharía desde ahí, en una "esquina".

Además anunció, sin dar mayores detalles, la creación de un "palacio del cabaret", que redimiría, junto a la farsa y al teatro político, una actividad escénica que en México vivió verdaderos años de fulgor.

También prometió que los creadores ya no sufrirán la burocracia ni esperarán que sus pagos les lleguen tres meses después. Aseguró que cobrarán al pie del "escenario", tras función, lo que arrancó en el foro múltiples aplausos.

La "muralización" de la Ciudad es otra de las iniciativas, otorgando múltiples muros a los artistas urbanos, aunque aún está por estudiar, precisó, cómo aterrizar la propuesta.

También serán regularizados por artistas callejeros. Se emitirá para ellos una "credencial única" que los proteja en su oficio.

"Tienen el pleno derecho a ejercer el arte callejero. No es mendicidad, es quid pro quo y la Ciudad se lo agradece", expresó el escritor.

Asimismo, prometió mil cineclubes así como la creación de una estación de radio digital "bien chingona", una radio abierta a la gente, donde incluso se le dé el micrófono a la audiencia para que reportee desde el concierto en el que se encuentre, por ejemplo, o para que un escucha comparta en vivo el virtuosismo del ejecutante de armónica con el que se acaba de topar en el metro.

"Tenemos que ganar esta Ciudad", remarcó. "Claudia tiene que ganar para que nada siga igual".


Oscar Cid de León

La lectura y la libertad


No digo nada nuevo al asegurar que, en términos generales, la lectura genera cosas positivas (aunque bien podría ser que un tirano o un psicópata lectores tendrían herramientas nuevas para ejercer sus perversiones). Una de éstas es la libertad. Tanto en el plano del conocimiento duro como en el de la ficción más fantástica, leer permite entrar en el mundo del otro, compartir su perspectiva y su forma de ver la realidad. Esto, de inmediato, genera una suspicacia a la hora de enfrentarse a las grandes verdades. Dudar, ser capaces de ponerse en los pies del otro, aprender y aprehender de las experiencias ajenas, abre nuestro panorama existencial. De esta forma, nos permitimos cuestionarnos los planteamientos que se nos presentan a lo largo de la vida. Un acto, el de la duda, que redunda en volvernos más libres. Y sí, en muy buena medida, leer nos otorga esa libertad de pensamiento que ningún otro medio puede aportar.
De ahí que todos los esfuerzos por fomentar la lectura sean tan bienvenidos. Desde el pequeño taller de lectura donde se reúnen media docena de amigos para comentar un libro, hasta ciertos programas masivos que tienden a incrementar el número de ejemplares que cada persona lee. Hoy sólo quiero hablar de uno de ellos.


La Brigada para Leer en Libertad es una asociación civil dedicada al fomento a la lectura y la historia de México. Es un esfuerzo orientado a crear un público más informado, con más lecturas a la mano. Esto último es importante. No sólo por las ferias del libro que organiza o por los cursos que da en línea. Sabedores de que el acceso a los libros en este país puede llegar a ser complicado, se han encargado de regalar miles de ejemplares o, en dado caso, a ofrecerlos a precios verdaderamente bajos, gracias a convenios que hace con las editoriales.
Sorprende la enorme convocatoria que tiene cada uno de sus eventos. No sólo es un público masivo el que se pasea por sus ferias del libro. Es un público que, también, escucha, pregunta y se cuestiona. Ser invitado a una de sus ferias del libro (yo presenté la semana pasada en la Feria de la Alameda), permite estar en contacto con lectores potenciales que, poco a poco, van aportando sus propias inquietudes a los procesos lectores. Y no son sólo presentaciones de libro, también abundan las mesas de debate, los foros y las discusiones que posibilitan ampliar nuestras perspectivas culturales y políticas. Enhorabuena, pues, a este esfuerzo.
Hay ocasiones en que uno se pierde en las páginas de un libro. A quienes les ha sucedido saben de qué hablo: esa emoción incomparable por saber qué sigue en las páginas siguientes, esa empatía con el sufrimiento de un personaje, esa necesidad de robarle horas al sueño, esa confrontación con uno mismo que, a fin de cuentas, es una de las principales razones por las que uno lee. En fin, esos placeres intelectuales y espirituales que difícilmente se encuentran en otro lado. Sé, también, que no todos los procuramos ni los deseamos (hay quienes prefieren acceder a la felicidad por otras vías, bienvenidas sean del mismo modo). Sin embargo, el placer de la lectura existe. Y si los esfuerzos de una A.C., o de cualquier tipo de programa contribuyen a ofrecer el acceso a una sola persona más, entonces bien valen la pena. Yo, por mi parte, no tengo sino gratitud para la Brigada para Leer en Libertad y para cualquier otro programa que vaya sumando lectores a la causa justa de esta misma libertad.

Por Jorge Alberto Gudiño Hernández
Lee y escribe. Lleva años conduciendo “La Tertulia” y muchos semestres dando clases a universitarios. Le queda claro, tras tantas palabras, que tiene pocas certezas. De ahí que se declare “Parcial y subjetivo”. Su novela más reciente es “Instrucciones para mudar un pueblo” (Alfaguara).

miércoles, 14 de marzo de 2018

El retorno del 68


Celebramos los 50 años del movimiento estudiantil-popular de 1968. Un movimiento que es mucho más que un recuerdo en la sociedad y la política del país. No obstante el tiempo transcurrido desde entonces, el 2 de octubre de cada año, miles de jóvenes toman las calles de Ciudad de México para conmemorar la masacre del 2 de octubre. Los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 en Iguala se preparaban para asistir a esa manifestación.

El movimiento fue un parteaguas en la historia contemporánea del país. Su influencia persiste en todos los ámbitos de la vida política y rebasa, por mucho, el recordatorio ritual a los mártires de la matanza de Tlaltelolco o a las demandas no satisfechas de esclarecimiento público de los hechos y castigo a los responsables de la matanza.

El 1968 mexicano fue un relámpago que iluminó la oscuridad del autoritarismo gubernamental. Ese relámpago mostró masivamente que la pax social priísta era un mito sostenido por la cárcel, el destierro y el asesinato. Ese relámpago alumbró a gigantes cívicos y literarios como José Revueltas, y proporcionó que se le diera un reconocimiento masivo hasta entonces escamoteado. De paso, sacó del olvido de las cárceles en las que se encontraban a presos políticos, como Demetrio Vallejo y Valentín Campa.

A 50 años de distancia, Francisco Pérez Arce hace la crónica de aquel relámpago. “Rayo en cielo tranquilo” se llama su primer capítulo. Lo hace en un momento de peligro. Dice Walter Benjamin que “articular históricamente el pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro”. Así lo hace Caramba y zamba la cosa. El 68 vuelto a contar.

Francisco Pérez Arce es un economista especializado en la historia social de las cinco décadas recientes del México de abajo, que, además, escribe novelas. Sus crónicas y trabajos de ficción recrean con magnifico oficio la atmósfera social y política de las luchas populares durante el pasado medio siglo.

Adicionalmente a su trayectoria dentro de la academia como historiador (fue director del Departamento de Estudios Históricos del INAH) o de su vocación como novelista, Paco Ceja –como le llaman cariñosamente sus amigos– fue, a lo largo de más de tres décadas, asesor y organizador de movimientos campesinos y sindicales, asiduo e incansable acompañante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, activo participante en las luchas por democratizar el país y participante directo en la administración pública durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en el entonces Distrito Federal.

Francisco fue también promotor de proyectos periodísticos de difusión de las luchas obreras y populares. Participó activamente en la elaboración y distribución de La Causa del Pueblo, Trabajadores en Lucha e Información Obrera. Ha colaborado con los suplementos “México en la Cultura”, de Siempre! y “La Jornada Semanal”, con los diarios La Jornada y El Universal y con las revistas Historias y Nexos.

La combinación de esta relación con las resistencias del mundo subalterno, de una extraordinaria capacidad para escuchar y reproducir el habla popular, de una amplia cultura literaria, y de su vocación como educador de base, capaz de explicar con sencillez y concisión las situaciones o los conceptos más complejos de las ciencias sociales, le han permitido producir una obra muy poco común en el país. Sus libros dan voz a quienes no la tienen, pero van mucho más allá de lo estrictamente testimonial. De la misma manera en la que diversos compositores utilizan la música popular como materia prima para elaborar piezas de música clásica, Paco parte de los relatos del México de abajo para elaborar narraciones literarias que reproducen el mundo obrero o campesino. Novelas de ficción suyas como La Blanca, El Día de la Virgen o Xalostoc nos permiten aproximarnos al México profundo, mejor que muchos trabajos académicos.

Pérez Arce escribe poniendo en el centro la lucha contra el olvido y en favor de la memoria de las resistencias populares. El 68 vuelto a contar está escrito justo en esta dirección. Crónica de un movimiento que abrió una nueva época (tanto en México como en el mundo), apuesta por refrescar la memoria y narrar lo que se ha contado de muchas maneras a lo largo de cinco décadas, pero desde una nueva perspectiva en la que, lo central, no es la represión gubernamental contra el movimiento (hecho que no oculta ni pretende esconder), sino su espíritu rebelde y alegre.

Caramba y zamba la cosa nada contra la corriente de un poderoso afán por revisar y cuestionar la importancia del movimiento del 68 en la democratización del país. Destilando amargura, incómodos por el triunfo cultural del movimiento y por el papel que ha desempeñado en el imaginario de sucesivas generaciones de activistas estudiantiles, diversos autores se han propuesto tratar de “desmitificar” la gesta libertaria. Sin que sea su propósito explícito, el libro de Pérez Arce responde con contundencia y eficacia a ese afán revisionista.

En dirección contraria al sinsabor que destilan los escritos de los nuevos detractores del movimiento, El 68 vuelto a contar ofrece una visión fresca y optimista de esa etapa de la historia del país. Con brevedad, de manera amena –y al mismo tiempo erudita–, ajena a cualquier veleidad manualesca, responde al lector contándole todo lo que alguna vez quiso saber y no se atrevía a preguntar.

Decía Walter Benjamin que sólo tiene derecho a encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador traspasado por la idea de que ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo, si éste vence. Instalados en una época en la que ni siquiera los muertos del 68 están a salvo, Caramba y zamba la cosa enciende la chispa de la esperanza. De esa clase de historiadores es Francisco Pérez Arce, con ese oficio está escrito su libro.

Luis Hernández Navarro
La Jornada 13/03/18

viernes, 19 de enero de 2018

Para Leer en Libertad entregó bibliotecas a escuelas dañadas por sismo de septiembre


*Los libros obsequiados a 11 planteles fueron donaciones de particulares a la brigada
*Paco Ignacio Taibo II repartió ejemplares entre los estudiantes y los invitó a compartirlos 

La Brigada para Leer en Libertad entregó esta semana bibliotecas en 11 escuelas de la Ciudad de México afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre.

El escritor Paco Ignacio Taibo II, integrante de la brigada, entregó a las instituciones los ejemplares obsequiados por particulares en las ferias que realiza la agrupación cultural, como se mostró en un video difundido en redes sociales.

Los actos de entrega se convirtieron en sesiones de autógrafos y breves encuentros con los estudiantes, a quienes Taibo II les dio en mano volúmenes para leer y “rolar” entre sus compañeros.

Gran variedad de temas

Ahí, un niño de unos ocho años lo persiguió: “Paco Taibo, Paco Taibo, es para que te compres algo”, le dijo después de entregarle una moneda como agradecimiento inocente.

Los maestros también recibieron algunos ejemplares elegidos por la brigada en días previos, por ser más idóneos para los docentes.

Entre los planteles educativos que recibieron los acervos se encuentran las primarias Escuela de Participación Social número 6, Francisco Medina Ascencio, Felipe Carrillo Puerto, Leonardo Bravo, Kukulkan y Fray Luis de León.

“Recibimos cientos de libros de donaciones que luego almacenábamos para preparar bibliotecas que serían distribuidas en escuelas de la Ciudad de México que habían sido dañadas”, explica a los alumnos el escritor en el documento visual.

El historiador y activista explicó que se dedicaron a separar libros para los maestros y para los chavos, con los materiales que recopilaron en los meses pasados; luego decidieron a qué primarias y secundarias se les darían a partir de las peticiones recibidas. Las bibliotecas transferidas incluyen diccionarios, libros de biología e historia y enciclopedias.

En su cuenta de Twitter, el autor de la trilogía Patria se dijo “muy emocionado por las muestras de cariño de los niños de las escuelas que visité esta semana con las donaciones de la @brigadacultural”. 

Reyes Martínez Torrijos

La Jornada, 19 de Enero 2018